Música/Espectáculo

La historia de los refranes: «Quien mal anda, mal acaba»

Telam SE

Quien mal anda, mal acaba

Un refrán popular de origen incierto que plantea, de manera tajante, que aquellos que se dedican a hacer el mal, o a realizar acciones reñidas con la moral de turno, terminarán mal…
Pero no festejemos tanto, hay muchos malditos que llegan impunes al final de su vida, incluso gozando de los beneficios que les reportaron sus acciones condenables.
Es verdad que Job lo dijo en la Biblia… “He podido comprobar que quien mal anda mal acaba. Cuando Dios se enoja, con un soplo destruye el malvado, y aunque ruja o gruña como león, Dios le romperá los dientes. Como no podrá comer, sus hijos morirán de hambre y tendrá que huir”… ¡Y sí! Dios Todopoderoso es muy bueno con los que se portan bien, pero su castigo divino cae implacable sobre los malvados… Bueno, sobre todos no… porque muchos se le escapan, Dios será el Supremo Hacedor pero no puede estar en todo…
Salvo que a veces haga la vista gorda… ¡Cómo por qué lo digo! Porque mal andan, y bien que acaban muchos megaladrones que mueren felices y millonarios, gozando de la guita saqueada!… ¿O no es así?…
Al monje Tirso de Molina se le atribuye la autoría de la comedia "El burlador de Sevilla y convidado de piedra", alrededor de 1620. Allí tomaba el mito español por excelencia, Don Juan Tenorio, un burlador serial de damas que vivía entre engaños y trucos y, al final. El burlador tiene su merecido: termina siendo burlado…
¡Es que, quien mal anda, mal acaba, don Juan!… ¿Qué dices tú a esto, Ronnie, lobo cordobés?

"El que mal anda, mal acaba" (Ronny)

VER VIDEO

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba